El miedo al impacto emocional de un taller de Constelaciones Familiares
Algunas personas tienen un cierto miedo y respeto a acudir a un taller de Constelaciones Familiares. Este miedo y respeto son comprensibles. Suelen surgir, en parte, por el desconocimiento y la incertidumbre sobre la propia herramienta y sobre lo que puede vivirse durante un taller de Constelaciones Familiares. Otras veces, han escuchado el testimonio de alguien que tuvo una experiencia emocionalmente abrumadora y salió del taller más removida de lo que esperaba.
Una constelación puede ser una experiencia profundamente significativa, amorosa y transformadora. Pero con frecuencia puede movilizar emociones muy profundas y ponernos en contacto con experiencias que llevaban mucho tiempo esperando ser vistas. Por eso, el cómo los facilitadores acompañamos todo eso que emerge, se convierte en algo fundamental que puede hacer que una constelación pase de ser algo maravillosamente terapéutico y liberador a resultar algo abrumador.
Algunos facilitadores apuestan por la vía catártica: provocar o favorecer una descarga emocional intensa con la idea de que necesitamos sacar aquello que llevamos dentro para poder liberarnos. Y es cierto que liberar emociones estancadas durante mucho tiempo puede hacernos sentir aliviados y liberados. Pero sentirnos aliviados después de una descarga emocional no significa necesariamente que hayamos integrado aquello que estaba sucediendo.
Cuando una emoción alcanza una intensidad que desborda nuestros recursos de regulación, podemos salir de nuestra ventana de tolerancia.Cuando estamos fuera de la ventana de tolerancia, nuestro sistema de lucha/huida/congelación se activa y dejamos de sentirnos seguros. Es decir, podemos entrar en un estado de hiperactivación —ansiedad, angustia, agitación, miedo, rabia— o, por el contrario, en un estado de hipoactivación en el que nos desconectamos. En el caso de la lucha/huída, nuestros niveles de cortisol se elevan afectando al funcionamiento de áreas cerebrales como la amígdala, corteza prefrontal e hipocampo (entre otros); y en el caso de la congelación, simplemente nos desconectamos emocionalmente e incluso en ocasiones físicamente. En ninguno de esos estados estamos en las mejores condiciones para comprender, elaborar e integrar una experiencia: no podemos procesar bien, no podemos pensar con claridad y podemos desconectarnos del sentir. En estas condiciones, nuestra capacidad para permanecer presentes, observar lo que ocurre y relacionarnos con ello desde nuestro yo adulto puede disminuir considerablemente. Y todo ello no permite integrar el trabajo que hacemos en la constelación.
Por eso, en nuestros talleres no buscamos la catarsis. Y esto no significa que no haya emoción, la diferencia está en cómo la transitamos.
Con nuestro enfoque trabajamos para que la persona pueda acercarse a aquello que necesita ser mirado sin perder el contacto consigo misma. Para que pueda experimentar emociones sin quedar completamente desbordada. Para que pueda aproximarse a una experiencia difícil y, al mismo tiempo, conservar suficientes recursos internos para permanecer presente y segura. Solo así podemos trabajar de manera eficiente en la integración de las heridas y asuntos pendientes.
Trabajar dentro de la ventana de tolerancia permite precisamente eso: acercarnos a lo que duele sin volver a quedar atrapados en ello. Y desde este lugar, la emoción puede cumplir una función diferente: ya no se trata simplemente de descargarla, sino de poder sentirla, comprenderla, relacionarnos con ella y darle un lugar dentro de nuestra historia.
Por eso entendemos el trabajo con las constelaciones desde una perspectiva sensible al trauma: respetando los ritmos de cada persona, cuidando la regulación y evitando convertir la intensidad emocional en un objetivo en sí mismo. Esto es lo que convierte una experiencia emocional intensa en una verdaderamente integradora.
Si quieres conocer nuestros próximos talleres de Constelaciones Familiares y experimentar esta forma de trabajar, te animamos a que vengas a compartir con nosotras.
Y si te interesa formarte como facilitadora o facilitador de Constelaciones e Integración de Trauma a través de la fenomenología de las constelaciones, puedes conocer nuestra formación, el la que aprenderás una forma de acompañar y facilitar desde un espacio seguro, respetuoso y regulado.
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